
Mi mama y mi papa siempre me habían dicho que los “dictadores” contemporáneos a su juventud, eran impotentes, asexuados… y que demostraban esta carencia con el machacar al resto de humanos.
Hoy en el Dominical El País se recogen frases de un diario escrito por Clara Petacci, amante de Mussolini, expresando el “ardor” y la “vitalidad” sexual del Dictador.
Algunas de las frases son:
Eres impulsivo, bestial. Un perro, un gato, un mandril.
Y él decía:
El sexo es la primera expresión del organismo.
Lanzadme la escalera de rayos de oro para que pueda subir hasta el sol: no puedo vivir sin su calor.
No quiero hacer el amor una vez a la semana como los buenos palurdos…me he acostumbrado a un amor frecuente…
El Dictador hacia y vivía el amor como cualquiera de nosotros. ¿Por qué, verdad que somos igual o más vigorosos, ardientes, vitales,… y nada de palurdos?
En esta cuestión estamos incluso por encima de “él”.
Pobre desgraciado.
ResponEliminaAplaudo estar en la denominación de "persona normal" aúnque única por mi vitalidad sexual, vitalidad de relación con los demás, respeto por el entorno y ... todas las cualidades que tu, yo, el, ella y todos los que seguimos los blog's tenemos.
Besos mil