
A 60 km por hora iba conduciendo por un camino entre bosques y campos, tierra y arena, curvas y rectas, llanos y socavones, polvo y aire. ¿Tenía prisa? Nada ni nadie me apremiaba. El fin solo era salir de la celebración y regresar a mi remanso de paz: mi sofá.
La imagen de esta tierra gris con la cepa de la vid de hojas verdes limpias (tan limpias que me deslumbraron), me produjo una sensación, que no puedo explicar con palabras. Frené el coche generando una gran polvareda… y al instante ¡clic!, el fruto: esta foto.
Este maravilloso contraste entre la tierra, que cualquier personaje de ciudad daríamos por estéril, y el verde brillante, deslumbrante de estas hojas tiernas, me dejaron maravillada.
Esta tierra estaba un kilometro más arriba, las cepas estaban un kilometro más abajo, pero las dos imágenes juntas solo en este espacio, como una intersección atesorada entre el espacio y el tiempo.
El contrate me hizo despertar, hizo parar mi conducción temeraria, mi prisa por solo un sofá. Un sofá que en 20 años estará en el mismo lugar.
Hoy sábado, entrando el sol por el ventanal y redescubriendo esta fotografía soy consciente de que me gustan los contrastes, que me atraen, que me hacen gozar,… tempestad / calma, lluvia/ sol, blanco/negro, dulce/salado, pasión/sensualidad, fértil/estéril, lleno/vacio,… tus besos / tus mordeduras, tu sensualidad / tu practicidad, tus sueños / tus realidades…. Oro /plata.
Te felicito por la fotografia, es muy nitida.
ResponEliminaLa vida en sí ya es un contraste, nos levantamos con luz y nos acostamos en la oscuridad.
Besos y feliz domingo,
Y en la oscuridad tenemos unos comportamientos y en la luz nos mostramos peculiarmente con otro tipo de comportamientos.
ResponEliminaEn los contrastes, aunque nos los hagamos solo nuestros, también nos mostramos distintos. Además de haber riqueza entre los humanos, nosotros generamos nuestras própias riquezas.
Estoy encantada de VIVIR.
Un abrazo Arlette
Como no podía ser de otra manera:
ResponEliminaSofá / copa de vino
Me alegro de tu encanto por LA VIDA.
Un beso, Mercè.
Jesús, tu y personas como tu haceis que valga la pena vivir.
ResponEliminaCopa alzada, desde mi sofa, a tu salud!!!
Dos besos