Solo pasar el arco de entrada de la estación, la he visto! ELLA ESTABA AHÍ!!!, mis piernas temblaban, mi cámara de fotos quería robar su imagen, yo solo la quería para mí. Melena castaño oscuro larga, con un flequillo que cubría parte de sus grandes gafas de sol, labios pintados de rojo ardiente… ardiente como su nik en el chat. Abrigo de piel que mostraba la entrada de sus senos, abierto para mostrar sus largas piernas. Solo tenía el cuerpo cubierto por las gafas de sol, los zapatos de tacón de aguja y el abrigo de pieles abrochado entre los pechos hasta la mitad de los muslos. Sonrió solo al verme.
Estábamos a 20 metros de distancia. Me quedé inmóvil. Ella con mucha más seguridad que yo, empezó a caminar hacia mí. Me recorrió un temblor descontrolado por todo el cuerpo. El pantalón no daba más de sí. Se acercaba más y más y más. Yo inmóvil. La tenía frente a frente. Su voz solo pronunció dos palabras: “aquí estoy”.
Su aliento cálido impregnó mi ser, su voz ardiente me erizó hasta el alma. Cerré los ojos un instante. Instante que ella aprovechó para besar lujuriosamente mis labios, juguetear con mi lengua… instantes que me rendí a su acto de encuentro. Respondí a este primer contacto de nuestros labios y lenguas con los ojos cerrados. Cuando los abrí, ella me tendió la mano y me dijo: “déjate llevar”.
Mis pasos reproducían los suyos, pisaba las mismas baldosas, sorteaba las mismas maletas del resto de viajeros, rodee la señora de la limpieza con los cascos de música al máximo de sonido… me encontré frente los lavabos públicos.
Entramos en los de caballeros. En un instante se desabrochó el abrigo de piel, su cuerpo voluptuoso quedó al descubierto, en la repisa del lavamanos se apoyó, ahí se unieron los dos cuerpos con el máximo ardor. Una mezcla de sensualidad, erotismo, ardor, pasión, dulzura, gemidos, chillidos, susurros… invadió el recinto.
Sin oír la puerta que se abría, escuchamos una voz: “Vaya por Dios, otros que no tienen espera. Señores les concedo 20 minutos, los que son necesarios según el estudio de “Pantaleón y las Visitadoras”. Estoy en la puerta para evitar curiosos. No me fallen, a los 20 minutos tocaré el silbido”.
Creo que no fueron 20 minutos, creo que fue una eternidad. Después del silbido de la señora de los cascos con música al máximo, ella se abrocho el abrigo, me beso cálidamente en los labios y dijo: “hasta esta noche en el chat”.
Me quede de piedra. Se marchó hacia el andén más lejano.
"el resultón"
Estábamos a 20 metros de distancia. Me quedé inmóvil. Ella con mucha más seguridad que yo, empezó a caminar hacia mí. Me recorrió un temblor descontrolado por todo el cuerpo. El pantalón no daba más de sí. Se acercaba más y más y más. Yo inmóvil. La tenía frente a frente. Su voz solo pronunció dos palabras: “aquí estoy”.
Su aliento cálido impregnó mi ser, su voz ardiente me erizó hasta el alma. Cerré los ojos un instante. Instante que ella aprovechó para besar lujuriosamente mis labios, juguetear con mi lengua… instantes que me rendí a su acto de encuentro. Respondí a este primer contacto de nuestros labios y lenguas con los ojos cerrados. Cuando los abrí, ella me tendió la mano y me dijo: “déjate llevar”.
Mis pasos reproducían los suyos, pisaba las mismas baldosas, sorteaba las mismas maletas del resto de viajeros, rodee la señora de la limpieza con los cascos de música al máximo de sonido… me encontré frente los lavabos públicos.
Entramos en los de caballeros. En un instante se desabrochó el abrigo de piel, su cuerpo voluptuoso quedó al descubierto, en la repisa del lavamanos se apoyó, ahí se unieron los dos cuerpos con el máximo ardor. Una mezcla de sensualidad, erotismo, ardor, pasión, dulzura, gemidos, chillidos, susurros… invadió el recinto.
Sin oír la puerta que se abría, escuchamos una voz: “Vaya por Dios, otros que no tienen espera. Señores les concedo 20 minutos, los que son necesarios según el estudio de “Pantaleón y las Visitadoras”. Estoy en la puerta para evitar curiosos. No me fallen, a los 20 minutos tocaré el silbido”.
Creo que no fueron 20 minutos, creo que fue una eternidad. Después del silbido de la señora de los cascos con música al máximo, ella se abrocho el abrigo, me beso cálidamente en los labios y dijo: “hasta esta noche en el chat”.
Me quede de piedra. Se marchó hacia el andén más lejano.
"el resultón"
Muy sensual. A ver si saco un rato de ller los capítulos anteriores.
ResponEliminaAixò va ser una trobada sexual a cop de xiulet, la senyora de la neteja havia llegit a Vargas Llosa i l'amor es feia en els seus lavabos amb disciplina militar ...
ResponEliminaEstic segur que "el resultón" gaudia molt més de "la ardiente" al xat de les nits.
Bon dia Mercè:)
PERE.(No puc comentar amb Google)
CYBRGHOST se ha quedado en sensula ya que esta abierto a todos los públicos ;)
ResponEliminaHacia dias que no tenia noticias tuyas, te mando un abrazo y gracias por seguir esta ventana.
Pere,de gaudir jo diria que en gaudeix de les dues maneres, tu creus que més de 20 minuts d'aquesta activitat tan lúdica amb intensitat al màxim és posible?
ResponEliminaAh! no he dit que varen trencar la pica del lavabo ;)
Bona nit Pere
;-) x 2
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